A comienzos del siglo XX, Robert Baden Powell desarrolló un esquema para instruir a los niños. Probó sus ideas en el Campamento en la Isla Brownsea en 1907 y al año siguiente publicó su libro Escultismo para Muchachos. El libro fue un éxito instantáneo y los muchachos de todo el país acogieron de manera entusiasta el escultismo. Como resultado de esto, Baden Powell fundó y organizó el Movimiento Boy Scout. En el primer desfile Scout, en el Palacio de Cristal en 1909, Baden Powell se encontró con un pequeño grupo de niñas. Nosotras somos las niñas Scouts, fue el anuncio hecho con una cierta confianza por una pequeña niña de unos siete años de edad. Ella era la vocera de un pequeño grupo de niñas vestidas de manera muy similar a la de sus hermanos, los Scouts. La presencia y el evidente ingenio de estas niñas le abrió los ojos ante el hecho de que la aplicación del método del escultismo era una invitación abierta para el desarrollo personal y la formación del carácter. El desarrollo de la personalidad era más necesitado para ellas que para sus hermanos, ya que habían tenido menos oportunidades de formarlo en su vida, teniendo en cuenta que eran más apartadas dentro de la sociedad. Ellas lo necesitaban para sus crecientes responsabilidades en la vida social, necesitaban además su capacidad como madres para impartirlo a sus hijos. La educación escolar para las niñas había mejorado a pasos agigantados, pero el problema de formar la personalidad todavía estaba sin resolver. Esto no podía ser enseñado en clase, debía ser, necesariamente, desplegado en el individuo, principalmente por el esfuerzo del discípulo; lo cual era ampliamente inculcado a los Boy Scouts a través de las actividades deportivas y las aventuras al aire libre. Ahora las niñas venían detrás con su propia voluntad de tener las mismas aventuras que sus hermanos. Con este espíritu, y llevando recorrido solo la mitad del camino, no era una difícil tarea trazar un esquema similar al de los Scouts pero teniendo en cuenta los requerimientos de la vida de una niña. En un tiempo cuando la falda debía ser hasta los tobillos y las mujeres nunca corrían, la idea de que las niñas participaran en campamentos, caminatas y actividades similares tuvieron diferentes respuestas. Furiosos críticos acusaron al escultismo femenino como una nueva perversa revelación, un tonto y pernicioso movimiento, un estúpido deporte". Sin embargo, las niñas ganaron. En 1910, Baden Powell organizó las Guías Scouts. El término Guías intentaba dar una idea de romance y aventura mientras indicaba también sus futuras responsabilidades para dirigir a su compañero y educar a sus hijos. Además de esto, éste nombre significaba que eran las que señalaban el camino para otros, las que ayudaban a escalar difíciles alturas. El objetivo principal de su entrenamiento era similar al de los Scouts, generalmente para desarrollar su personalidad, su salud y formar un sentido de servicio hacia los demás; además de darles una instrucción práctica para el mantenimiento del hogar y de sus actividades como futuras madres; tarea que requiere de mucha habilidad, coraje, constancia, disciplina y conocimientos.
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